Orar llorar y regocijarse con y en Jesús Palma Domingo Año A

Orar llorar y regocijarse con y en Jesús Palma Domingo Año A

Isaías 50:4-7 Salmos 22:8-9, 17-18, 19-20, 23-24 Filipenses 2:6-11 Mateo 26:14-27

            En la cruz Jesús grita: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? (Mateo 27:46 RSVCE)?” Con estas palabras, explica Pitre, Jesús está expresando a Su Padre Celestial todo el dolor, las preguntas, las peticiones y el sufrimiento que los hombres y las mujeres han hecho y experimentado en toda la historia.[1]   El grito de dolor de Jesús está unido a todo el dolor jamás expresado en el mundo porque Jesús es divino y humano. 

Como Jesús divino trasciende la historia. Como humano, Jesús está en la historia. Como Jesús humano está sufriendo en y junto con los hombres y las mujeres a medida que se mueven a través del tiempo. El puente entre lo humano y lo divino está perfectamente unido en Jesús, el único Sumo Sacerdote que nos reconcilia con el Padre Celestial en su única persona divina, que reconcilia el tiempo, que contiene tanta quebrantamiento y dolor, con la eternidad, con Dios.

            Para entender el clamor de Jesús correctamente es importante notar que las palabras “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” son una cita directa del primer versículo, de las primeras palabras del Salmo 22. Más tarde en este salmo, el salmista expresa la confianza de que Dios “no ha despreciado ni aborrecido la aflicción de los afligidos; y no ha escondido su rostro de él, pero ha oído, cuando le gritó”. El salmista también nos asegura que el que sufre y se vuelve a Dios “Comerán los humildes, y serán saciados; Alabarán a Jehová los que le buscan

(Salmos 22:26 RVR1960).”

            Con los brazos extendidos, Jesús nos invita a unir nuestra oración, nuestro dolor, nuestro desconcierto, nuestras muchas preguntas y dificultades al enfrentar el sufrimiento a Su grito de abandono. Cuando lo hacemos con confianza, en la fe, también se nos da la esperanza de que un día en Jesús, un día con Jesús, los que sufren y se vuelven a Dios, juntos como pueblo unido, alabarán al Señor con gozo y regocijo.

            ¿Dónde está Dios cuando sufrimos? – con nosotros como Emmanuel como Dios con nosotros que a través de la humanidad de Jesús sufre con nosotros, que sufre con nosotros para llevarnos a casa a través del sufrimiento a la Resurrección.

            Al igual que Su grito en la Cruz, cuando Jesús estaba en el Jardín de Getsemaní, Jesús gritó: “Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú

(Mateo 26:39 RVR1960).”  Una vez más, se nos alienta a interpretar estas palabras como miembros del Cuerpo Místico de Jesús extendido a través del tiempo. 

Al clamando que el Padre Celestial le quite la copa del sufrimiento, Jesús está orando en nombre de todos, de todos los tiempos, que también oran para que les quiten el sufrimiento.[2] Justo después de orar para que la copa del sufrimiento sea quitada, Jesús ora, “pero no sea como yo quiero, sino como tú.” 

Si unimos nuestro clamor a Jesús, nosotros, a través de Jesús, a través de su mente y de su corazón, seremos llevados a través de nuestro sufrimiento a la luz de la Resurrección, ya que Dios normalmente elige no remover nuestro sufrimiento, sino más bien descender a nuestro nivel y en el amor sufrir con nosotros.[3]  ¿Dónde está Jesús en medio de nuestro sufrimiento? – sufrir con nosotros, en el dolor con nosotros y, al mismo tiempo, llevarnos a través de nuestro sufrimiento a la felicidad eterna y perfecta, donde todos alaban a Dios en el regocijo.  – 

Que Dios le bendiga – Padre Pedro

Arkangel Siete / CC BY-SA (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0), “Las tres cruces,” https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Las_tres_cruces.png

Dale Leslie / CC BY-SA (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0), “Painting of crucifixion,” https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Light003.png

James Tissot / Public domain, “Brooklyn Museum – The Resurrection (La Résurrection) – James Tissot,” https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Brooklyn_Museum_-_The_Resurrection_(La_R%C3%A9surrection)_-_James_Tissot.jpg

Museum of Apiculture, Radovljica / Public domain, “Kristusovo vstajenje (panjska končnica, 1874),” https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Kristusovo_vstajenje_(panjska_kon%C4%8Dnica,_1874).jpg


[1] Brant Pitre, “Psalm Sunday of the Lord’s Passion (Year A),” catholicproductions.com. Brant Pitre cites CCC 2606.

[2] Benedicto XVI enseña: “Cuando el Hijo en el Jardín de los Olivos lucha con la voluntad del Padre, no se trata de aceptar por sí mismo un carácter cruel de Dios, sino de atraer a la humanidad a la voluntad misma de Dios.” “Texto completo de la reciente, rara y larga entrevista de Benedicto XVI”, Mary 17, 2016, catholicworldreport.com, http://www.catholicworldreport.com/Blog/4650/full_text_of_benedict_xvis_recent_rare_and_lengthy_interview.aspx.

[3] “Full Text of Benedict XVI’ recent, rare, and lengthy interview,” Mary 17, 2016, catholicworldreport.com, http://www.catholicworldreport.com/Blog/4650/full_text_of_benedict_xvis_recent_rare_and_lengthy_interview.aspx.

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