Unidad en la Diversidad 3er Domingo Tiempo Ordinario Año A


Unidad en la Diversidad 3er Domingo Tiempo Ordinario Año A

Isaías 8:23-9:3; Salmo 27:1, 4, 13-14; 1 Corintios 1:10-13, 17; Mateo 4:12-23

En la segunda lectura de hoy, san Pablo insta a sus hermanos y hermanas en Cristo a que “no haya divisiones entre ustedes” que estemos “perfectamente unidos en un mismo sentir y en un mismo pensar.” Estas palabras deben ser interpretadas por lo que San Pablo escribe en un capítulo posterior, capítulo doce, donde enseña que hemos sido bautizados en el único cuerpo de Cristo. Como cuerpo de Cristo debemos pensar con la mente de Cristo, y amar con el corazón de Cristo. Cuanto más piense cada uno de nosotros con la mente de Jesús, se sienta con sus sentimientos y ama con su corazón, más estaremos en unidad unos con otros, una unidad respetuosa de la diversidad.

            Puesto que Cristo es la segunda persona de la Trinidad San Pablo no está enseñando que nuestra unidad como cuerpo de Cristo se opone a la diversidad. San Pablo no está enseñando que debemos vivir nuestra unidad en un sentido monolítico. La palabra monolítico se basa en dos palabras griegas monos que significan, o uno y lithos que significa piedra. Es erróneo pensar que Dios es uno como una roca es uno. La unidad perfecta de Dios es trino; Dios es una comunión de personas; Dios es familia.

            Como familia católica debemos poner en modelo nuestra unidad en la unidad de Dios, donde la diferencia genuina produce una mayor unidad y no menos. Esto significa que debemos evitar dos errores identificados por nuestro Santo Padre, el Papa Francisco: “unidad sin diversidad” y “diversidad sin unidad”.[1]  

            En la segunda lectura de hoy, San Pablo identifica a los cristianos corintios que buscaban la diversidad sin unidad. Algunos dijeron “Yo soy de Pablo”, pero no al grupo de Pedro. En oposición al grupo de Pablo, otros decían “Yo soy de Pedro”, pero no al grupo de Pablo. Otros decían “Yo soy de Cristo” como si pertenecer a Cristo significara no pertenecer a Pablo y no pertenecer al grupo de Pedro.

            Ser un verdadero seguidor de Cristo implica pertenecer a todos los seguidores de Cristo, ya que por nuestro Bautismo somos miembros de un solo cuerpo, el cuerpo de Cristo. Cada vez que recibimos la Eucaristía, cada vez que recibimos el cuerpo de Cristo, Jesús quiere profundizar nuestra comunión con él y a través de él nuestra unidad entre nosotros. Esto significa que los que aman incluso al Papa, el sucesor de Pedro, no deben amar tanto al Papa que luego miran hacia abajo y rechazan a los demás en el cuerpo de Cristo. 

Esto, como comenta Brant Pitre, estaría cayendo en el error que San Pablo identifica donde la gente amaba a Pedro el primer Papa tanto que afirmaron que no eran seguidores de San Pablo o incluso, posiblemente de Cristo. El amor propio a Pedro, el primer Papa, y el amor propio de todos los Papas que siguen a Pedro, incluido nuestro Santo Padre Francisco, se distingue por buscar estar en comunión a través del Santo Padre, que es el representante de Cristo en la tierra, con todos los miembros de Cristo cuerpo, la Iglesia.[2]

Del mismo modo, amar tanto a otro líder católico que rechazamos la autoridad del Papa es también un error, al igual que el error de afirmar ser sólo un seguidor de Cristo, pero no un seguidor del Papa o de cualquier obispo. Como Jesús enseñó a Sus apóstoles, los primeros obispos: “El que a vosotros oye, a mí me oye; y el que a vosotros desecha, a mí me desecha; y el que me desecha a mí, desecha al que me envió (Lucas 10:16 RVR1960).”

Hoy, tomando prestadas palabras de Benedicto XVI, “levantemos la cabeza por encima de las aguas del tiempo”.[3] Con las cabezas elevadas sobre las aguas cambiantes del tiempo, identifiquemos las corrientes que nos influyen, que nos mueven en direcciones que no nos conducen a las eternas costas del cielo, donde un pueblo santo y diverso perfectamente unido con alegría canta alabanza a Dios.

Unidos en el Señor Jesús,

Padre Pedro

The Yorck Project (2002) 10.000 Meisterwerke der Malerei (DVD-ROM), distributed by DIRECTMEDIA Publishing GmbH. ISBN: 3936122202., “Albrecht Dürer (1471-1528)m Allerheiligenbild (“Landauer Altar”),” https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Albrecht_D%C3%BCrer_003.png

Web Gallery of Art:  Inkscape.svg Image Information icon.svg Info about artwork, “Carlo Dolci – The Holy Family with God the Father and the Holy Spirit – WGA0637,” https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Carlo_Dolci_-_The_Holy_Family_with_God_the_Father_and_the_Holy_Spirit_-_WGA06376.jpg


[1] Brian Y. Lee, and Thomas L. Knoebel, (eds), Discovering Pope Francis: The Roots of Jorge Mario Bergoglio’s Thinking (Collegeville: Liturgical Press Academic, 2019), Kindle Location 2395. From chapter five, The Polarity Model: The Influences of Gaston Fessard and Romano Guardini on Jorge Mario Bergoglio, by Massimo Borghesi.

[2] Brant Pitre, “The Third Sunday of Ordinary Time (Year A),” catholicproductions.com.

[3] Benedict XVI, Dogma and Preaching: Applying Christian Doctrine to Daily Life, trans. Michael J. Miller (San Francisco: Ignatius Press, 2011), 346.

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