Adorar a Dios Solo 28o Domingo del Tiempo Ordinario (Año C)

Adorar a Dios Solo 28o Domingo del Tiempo Ordinario (Año C)

2 Reyes 5:14-17 Salmos 98:1, 2-3, 3-4 2 Timoteo 2:8-13 Lucas 17:11-19

En el pasaje del Evangelio de hoy, Jesús sana a diez leprosos. De los diez leprosos curados, sólo uno regresa para dar gracias a Jesús. El leproso que agradece a Jesús es samaritano. Cuando el samaritano vuelve a dar gracias a Jesús, el leproso cae al suelo cerca de los pies de Jesús y agradece a Jesús. El pasaje griego original dice literalmente que el samaritano “cayó sobre su rostro a los pies”[1]de Jesús.

         En la época de Jesús, explica el erudito bíblico Brant Pitre, tanto el pueblo judío, como los samaritanos, que en cierto sentido son medio israelitas, asociaron la acción de caer sobre su rostro como una acción que sólo es propia de hacer ante Dios. 

         Por esta razón, añade Pitre, cuando el Centurión Cornelio cayó a los pies de San Pedro, Pedro mandó a Cornelio que “Levántate, pues yo mismo también soy hombre (Hechos 10:26 RVR1960).”[2]

Del mismo modo, cuando se registra al apóstol Juan en el libro de Apocalipsis como caer “a los pies (Apocalipsis 22:8 RVR1960)” de un ángel, el ángel también manda a Pablo : “Mira, no lo hagas (Apocalipsis 22:8 RVR1960).” ¿Por qué el ángel mandó a Pablo que no se arrodillara ante él? La razón es porque un ángel no es Dios. Sólo ante Dios podemos caer de rodillas en adoración. Si Pedro no corrigiera Cornelio y el ángel no hubiera corrido Juan, Pedro y el ángel habrían pecado, y tal vez seriamente por omisión al pecar contra el Primer Mandamiento: “Yo soy Jehová tu Dios…. No tendrás dioses ajenos delante de mí (Éxodo 20:3 RVR1960).”[3]

         Observa que Jesús no corrige al leproso curado cuando el leproso cae sobre su rostro ante Jesús en adoración. A diferencia de Pedro, a diferencia del ángel, Pitre señala, Jesús no corrige al leproso y le ordena que se levante. Jesús no le dice al leproso: “Levántate inmediatamente. No te arrodilles ante mí. Arrodíllate sólo ante Dios.” Jesús no corrigió al leproso diciéndole al leproso que se levantara porque Jesús es Dios. Jesús es Dios que ha asumido plenamente nuestra naturaleza humana. Adorar a Jesús es apropiado porque adorar a Jesús es adorar a Dios a través de la naturaleza humana de Jesús.[4]

         Otra manera, señala Pitre, que Jesús afirma que su divinidad es por la forma en que Jesús sana a los leprosos. A diferencia de Eliseo que sanó sólo a un leproso, Naamán el Sirio, Jesús sana a diez leprosos. A diferencia de Eliseo que sanó al leproso al ordenar al leproso que se lave siete veces en el río Jordán, Jesús simplemente ordena a los diez leprosos que se muestren ante los sacerdotes y si obedecen el mandato de Jesús presentándose ante los sacerdotes serán sanados. 

Como los diez leprosos, también deseamos ser sanados de algo. Que deseemos ser sanados no sólo de una enfermedad física, sino también de cualquier enfermedad espiritual que suframos. Todos sufrimos de una enfermedad espiritual u otra. Por esta razón, podemos vernos a nosotros mismos como leprosos espirituales que necesitan el toque sanador de Jesús.

Constantemente recuerdo mi lepra espiritual interior debido a una enfermedad física que tengo que habría sido clasificada como lepra en la época de Jesús. Debido a la medicación, la enfermedad está bajo control, pero no es posible curarla por completo. Providencialmente, la enfermedad me recuerda constantemente a una enfermedad mucho más grave, a la enfermedad del alma de la que ninguna medicina en el mundo puede sanarme, sólo Jesús puede. Una manera sacramental de experimentar el toque sanador de Jesús, Su misericordia es mostrándome ante un sacerdote en el Sacramento de la Reconciliación y de rodillas pidiendo perdón, pidiendo la misericordia de Jesús.

         Hoy, al igual que el leproso samaritano en el pasaje evangélico de hoy, vamos a mostrarnos a un sacerdote en el Sacramento de la Reconciliación y experimentamos la sanación individual y comunitaria como un pueblo unido como un solo Cuerpo de Cristo, la Iglesia. A través de la celebración de la Misa, entonces damos gracias a Dios de rodillas por su misericordia.

Que Dios Le Bendiga,

Padre Pedro

James Tissot [Public domain], “James Tissot – The Healing of Ten Lepers (Guérison de dix lépreux) – Brooklyn Museum,” https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Brooklyn_Museum_-_The_Healing_of_Ten_Lepers_(Gu%C3%A9rison_de_dix_l%C3%A9preux)_-_James_Tissot_-_overall.jpg


[1] “ἔπεσεν ἐπὶ πρόσωπον παρὰ τοὺς αὐτοῦ” biblehub.com, https://biblehub.com/greek/proso_pon_4383.htm.

[2] Brant Pitre, “The Twenty-eighth Sunday of Ordinary Time (Year C),” catholicproductions.com. 

[3] Brant Pitre, “The Twenty-eighth Sunday of Ordinary Time (Year C),” catholicproductions.com. 

[4] Brant Pitre, “The Twenty-eighth Sunday of Ordinary Time (Year C),” catholicproductions.com. 

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